Matrimonio sudanés (parte lV)
Fiesta 1 y Fiesta 2
Y entonces llegaron los novios a la fiesta. En el club Sirio, donde fue la fiesta, los recibieron con un tapete rojo, dos cámaras de filmación, pantallas gigantes con transmisión en directo de la fiesta, luces y 1.500 invitados acomodados en mesas decoradas. Había un grupo musical con órgano, guitarra eléctrica y cantante que tocó durante las tres horas de la fiesta 1.
Al principio los novios se sentaron en dos sillas adornadas en una tarima -de esta forma todos los invitados los veían- y estaban disponibles para recibir cualquier saludo. Mabruk (felicitaciones) por aquí. Tres besos y cogida de la mano durante largo rato por allá. Todos estaban felices. Todos estábamos felices.
El papá de la novia tenía su traje tradicional, un vestido blanco largo con un turbante del mismo color y zapatos de piel de leopardo –también son tradicionales de piel de cocodrilo y de culebra-. La mamá con su vestido tradicional azul y verde, tatuajes de henna y joyas. Para esta ocasión Dalal y la otra hermana de la novia se dejaron el pelo suelto. Negro, grueso, saludable y sobretodo largísimo -a Dalal el pelo le llega debajo de la cintura y a la hermana un poco más arriba-.
Los novios bailaron durante toda la noche. Algunas veces juntos otras separados. Mientras tanto nosotros comíamos. El plato –desechable- consistía en: presa de pollo, aceitunas, zanahoria y pepino en tajadas; brócoli, pan, queso crema, queso blanco, cordero y un falafel. Sí, el plato era desechable y al pasarlo el mesero le quitaba el papel plástico –cling film-. Otro más entregaba agua y gaseosas –Pepsi, Sprite, Coca Cola- en sus botellas originales. Sudán está regido por la Ley de la Sharia así que el alcohol está completamente prohibido, por lo tanto no hubo brindis ni un trago para animarse. Sin embargo el ambiente era de fiesta. La gente bailaba, cantaba y disfrutaba, igual de animada como si tuviera alcohol entre sus venas.
Fiesta 2
Hacia la media noche los novios desaparecieron del lugar y la gente comenzó a irse. Dalal ya me había preguntado si me quería quedar a la ceremonia tradicional –obviamente le había dicho que sí-. Entonces empezaron a llamarnos y entramos a un cuarto grande lleno de mujeres –y Andreas-, los novios estaban sentados con vestidos típicos de matrimonio. Ella tenía un vestido rojo intenso ancho, largo y de manga larga. Llevaba pulseras, collares y, adornos de oro en su cabeza, también una peluca negra larguísima.
El novio llevaba el traje tradicional -igual que el del papá de Dalal- más un chal puesto en uno de sus hombros. Al lado de ellos había cofres con joyas y cosas de plata. Una cantante con un tambor amenizaba el ambiente y todos empezaron a cantar y aplaudir. Entonces se paró el novio con una espada en su vaina y empezó a moverla con su brazo hacia arriba –lo que interpreté, porque no le pregunté a Dalal, es que se hace como símbolo de defensa y lucha por su esposa y su nueva familia-. Mientras tanto ella sentada sonriendo, cantando y tronando sus dedos. Luego alguien pone un lazo en los hombros de la pareja y dice palabras. Hay incienso en el ambiente. Ella y el toman leche y la escupen encima del otro en señal de fertilidad. Hay más incienso en el ambiente. El novio salpica agua con olor a los asistentes. Novia y novio tiran dulces a los invitados. Hay música, alegría y buena energía. Los mejores deseos de prosperidad, amor y una vida juntos. Y la fiesta llega a su fin.
El matrimonio sudanés ha terminado. Ahora los novios pasarán su primera noche en un hotel y luego se irán para Estambul –Egipto o Dubai también son lugares muy populares entre los sudaneses-. ¿Cuánto tiempo? Nadie sabe con seguridad –sólo el novio-, pero se cree que un mes. Para entonces se espera que la nueva esposa esté embarazada. Los hijos son la alegría de un matrimonio y es indispensable tenerlos inmediatamente se casan, piensan aquí.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Y así como este post llega a su fin, el blog también. Este es el último post del blog que hasta hoy tuvo 20.993 visitantes y al que alimenté durante un año y siete meses, con historias de la cotidianidad –mi cotidianidad- en Uganda y Sudán. A todos gracias por entrar, leer, dejar comentarios y ser parte de este blog.
Siempre podrán contactarme en malagon.juana@gmail.com
Un abrazo,
Juana
lunes, diciembre 17, 2007
martes, diciembre 11, 2007
Matrimonio sudanés (parte lll)
El estudio fotográfico
Mi amiga la novia me invitó para el estudio fotográfico al día siguiente. “Puedes llegar a las siete y media de la noche, y si no he llegado me esperas”, me dijo. Llegamos con Andreas a las 7:40, para darle tiempo a que se demorara un poco. Pero ese poco terminó siendo más de una hora, en la que pude felicitar otras novias, ver y detallar las vestimentas de los acompañantes y saludar de beso a alguien que confundí y que me saludó tan efusivamente como yo a ella –creí que era la prima de Dalal y terminó siendo otra mujer desconocida-.
Vestidos
Mi vestido de fiesta era negro, pegado y sin mangas. Para tapar los hombros y cualquier exceso de piel –las mujeres musulmanas se tapan la mayoría del cuerpo- me puse un chal delgado. La moda de las otras invitadas era igual: telas delgadas, modelos pegados al cuerpo y colores, lo mismo que uno encontraría en una fiesta en otra parte del mundo. La diferencia es que estos modelos lo usan sólo las jóvenes solteras y, para tapar cualquier “sobre” exposición de la piel se ponen debajo un body -un body es una especie de camiseta de algodón y manga larga MUY ceñida al cuerpo-. Las mujeres casadas se ponen el vestido tradicional que es una tela de varios metros de largo y envuelta en el cuerpo. Las telas son de diferentes colores y texturas. Así que mi vestido encajaba perfecto para la ocasión –no para mi estado civil ;)-, Andreas se puso saco y corbata.
A eso de las 9:00 pm llegaron los novios en el mismo carro, un Mercedes Benz negro nuevo, adornado con flores y cintas. El vestido de ella era blanco con hilos dorados en el top, muy pomposo y de tiritas –sin mangas, como cualquier vestido de novia en Occidente-, tenía un velo puesto como chal que dejaba entrever sus hombros y llevaba guantes largos. Muy maquillada y con peinado elaborado. El novio, mayor 10 años –esto es muy común aquí, los hombres generalmente son mucho mayores que sus esposas- llevaba smokin (tuxedo) y tenía tatuados sus dedos de las manos.
Los dos se veían radiantes, muy orgullosos y un poco nerviosos. Después de todo es una decisión para toda la vida. Una decisión que empezó a formarse cuando cinco años atrás el papá le presentó a su hija el candidato de su predilección. Un hombre bueno, conocido de la familia y apropiado para ella. Igual que con Dalal, mi amiga, su papá dio el primer paso y así la pareja se fue conociendo tímidamente. Nada de visitas a solas o salidas los dos. Nada de cogidas de mano o besos en la boca.
Me sorprendió no encontrarme a Dalal en el estudio. Hubiera pensado que para las fotos era indispensable la familia –papás, hermanos, tíos, sobrinos, primos y abuelos- y los amigos más cercanos. Pero ahí estábamos Andreas y yo, amigos de los novios y los otros dos hermanos de la novia.
Después supe que Dalal con su familia ya estaban en el lugar de la recepción para recibir a los invitados y asegurarse de que todo estuviera bien. Así es que en las fotos de la novia aparecí yo, una NN, y no su propia hermana.
Una vez se terminó la sesión fotográfica como de una hora, salimos a la fiesta en un club cercano.
Próxima entrega fiesta 1 y fiesta 2
Pd. 1: el cuento de las fotografías en Sudán es que se debe sacar un permiso oficial para tomar fotos en la calle, en una esquina o cualquier sitio público. Yo aún no lo tengo...
